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Cultura

La Ruta Islámica de Cullera

La historia he dejado su impronta en Cullera en forma de construcciones, lugares pintorescos y una estética única que se puede ver y sentir dando un paseo.

Por la empinada calle del Calvario, en el antiguo arrabal de Santa Ana, comienza la Ruta Islámica. Es la puerta de entrada al barrio del Pou, sobre el que se originó el antiguo asentamiento musulmán de Qulayra — Cullera en árabe.

La ruta transcurre por los lugares más genuinos de un barrio que parece fosilizado en el tiempo, donde se encuentra el pozo que le da nombre. De callejuelas estrechas y excavadas en la montaña, albergó la judería de la ciudad y amontona casitas pintorescas muchas de las cuales todavía conservan sus fachadas recubiertas de cal y adornadas con flores.

En el recorrido emerge gloriosa la Torre de la Reina Mora, la puerta fortificada de entrada al Albacar del Castillo de Cullera. Su construcción data de finales del siglo XII o de los primeros años del siglo XIII, período en el cual la presión conquistadora de los feudales, los cristianos, se hace patente en el litoral mediterráneo. Actualmente alberga un museo con una muestra expositiva sobre la historia de la torre y el Segundo Albacar del Castillo.

Una vez alcanzada la fortaleza, las vistas a la bahía, la desembocadura del Xúquer y la isla de los Pensamientos compensan, con creces, el esfuerzo de la subida. Sin embargo, para los menos aventurados, se puede acceder en coche desde la plaça Mongrell a través de la calle Replà de Sant Antoni. Además, en el Castillo existe un funicular para el acceso de personas con movilidad reducida.

31 mayo, 2018 / by / in ,
El castillo que Jaume I no pudo conquistar

¿Sabías que el Castillo de Cullera consiguió sobrevivir a los ataques de Jaume I durante la reconquista? En la antesala de la caída de Valencia, el monarca tuvo que renunciar a tomar Cullera. Un contratiempo dio al traste con su estrategia militar. Las piedras de sus catapultas no alcanzaban el Castillo, en cuyo recinto de protección se hacinaba la población sarracena con su ganado. Frustrado, el rey levantó el asedio y se retiró con sus tropas.

Este acontecimiento se hizo tan popular que incluso se creó una leyenda a su alrededor. La gente decía que las tropas no encontraron piedras útiles para realizar el ataque porque fuerzas sobrenaturales las escondieron. Además, algunos hablaban de que el Castillo estaba protegido por las alas extendidas de un ángel.

El ataque frustrado de Jaime I iniciaba así el relato de un mito de la fortaleza que ha perdurado hasta nuestros días.

El Castillo de Cullera y la antigua judería, el conocido popularmente como Barri del Pou, son una de las joyas más preciadas del patrimonio valenciano. La fortaleza y los restos de las murallas son un conjunto de arquitectura militar musulmana que se ha restaurado recientemente. Es el punto ideal para coronar una visita que aporta una visión privilegiada de nuestra historia y del contraste paisajístico de las comarcas litorales.

Declarado Bien de Interés Cultural, el Castillo es una construcción de época califal (siglo X). El rey Jaume I entró en él en 1239 cuando le fue entregado de forma pacífica tras tomar posesión del «cap i casal». Como Alcázar real fue residencia de todos los monarcas aragoneses en sus visitas a Cullera. En la capilla Gótica Alberga el Museo Arqueológico. En su patio de armas, en verano se puede disfrutar de espectáculos nocturnos.

Para alcanzarlo, es recomendable iniciar el recorrido en los Jardines del Mercado, la plaza Mayor del municipio que se erige como una de las joyas arquitectónicas obra del arquitecto Luis Ferreres. Antes de partir, no debe perderse la oportunidad de descubrir en sus bajos uno de los pocos refugios musealizados de la Guerra Civil, un enclave a prueba de bombas dotado de dos galerías. En ellas se repasa la cruda contienda y la construcción del propio Mercado.

28 mayo, 2018 / by / in ,

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